El alcalde de Villavieja de Yeltes, Jorge Rodríguez, ha salido al paso del escrito publicado en Las Arribes al Día y que fue comentado en Facebook por el regidor de Vitigudino, Germán Vicente, tras su intervención en el programa ‘Más vale tarde’ de LA SEXTA que dedicó la semana pasada una amplia cobertura, y con conexión en directo, a la construcción de una gran balsa en el encinar protegido de Retortillo por las obras de la mina de uranio de Salamanca.

Reproducimos a continuación el artículo que acaba de enviar Jorge Rodríguez a Salamanca News para su publicación.

Ya resulta ardua tarea poner de acuerdo a media docena de adultos sobre cualquier asunto baladí, así que tratar de encontrar consenso sobre un asunto del calado del proyecto minero que pretende desarrollar Berkeley en estas tierras es harto difícil. Cada cual aporta su opinión personal y sus argumentos subjetivos, guiado más por el corazón y la pasión de la discusión, que por la objetividad y los hechos. Yo no añadiré más confusión ni argumentos personales. Con independencia de lo que opinen unos u otros, la Administración, a la que ahora represento, debe guiarse por las normas que regulan todos sus actos (que son muchas). No se trata de si a mí me gusta el proyecto o no; No se trata de si mis votantes verán con buenos ojos o no mis decisiones. La correcta acción política es aquella que promueve el desarrollo de la sociedad dentro del marco establecido a tal efecto y desde luego, a juicio del que suscribe estas líneas, el proyecto que realmente se pretende NO ENCAJA CON LA LEGALIDAD VIGENTE. En su día se pretendió desarrollar un proyecto en la Comunidad Autónoma de Madrid que supondría miles de puestos de trabajo y miles de millones de euros de inversión. A cambio, el grupo inversor SOLO exigía que en sus locales de ocio se permitiese fumar. Es decir, que se vulnerasen las leyes aprobadas para todos. Hay por toda España docenas de proyectos ejecutados y desarrollados sobre los que pesa una sentencia judicial firme de demolición y restauración de legalidad anterior. El Ayuntamiento de Villavieja de Yeltes no quiere que éste sea otro canto a la negligencia o a los oscuros intereses que planean sobre muchos de ellos. Me vais a permitir que me reserve mi opinión personal sobre el proyecto, pero la posición oficial del cargo que ostento no puede ser otra que la que dicta el sentido común ante las evidencias. El mismo sentido común que tomó la decisión de renunciar al citado proyecto de Madrid. Y el mismo sentido común que brilló por su ausencia en esas docenas de proyectos con sentencias firmes en contra.
Líbreme, no Dios, sino el electorado, de aquellos alcaldes, diputados y consejeros que toman e interpretan las normas a libre albedrío, otorgándose a si mismos la clarividencia de lo que es bueno o es malo para sus vecinos, su pueblo, su comarca, su provincia o su país. En el juego limpio se dictan las normas para todos y TODOS deben someterse a ellas. Si la protección medioambiental de estas tierras se dictó así, hay que respetarla. No se pueden dictar nuevas reglas de juego al paso de los intereses de cualquier poder.

Indudablemente, existen otras alternativas viables y sostenibles que desarrollarían la economía de la comarca mucho más que el proyecto de Berkeley, por ejemplo, una plantación de 10.000 hectáreas de marihuana. Pero por unos motivos uno y por otros motivos el otro, ambos se quedan fuera del marco de la Ley.

¿Cuántos de los que defienden uno defenderían el otro?

El alcalde de Villavieja de Yeltes, Jorge Rodríguez
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