¿Tiene algo que ver Felipe VI con la inversión de la monarquía absoluta árabe de Omán en la mina de uranio del Campo Charro?

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La polémica mina de uranio del Campo Charro se está volviendo a escapar de la escena mediática de ámbito local con la divulgación de nuevas informaciones que, con escala en Londres, están volando en estos momentos hasta los lugares más recónditos como puede ser el Sultanato de Omán.

Situado en la Península Arábiga —frente a la costa de Irán con Pakistán tras Dubái— y con una población de apenas cuatro millones de habitantes, se trata de una de las últimas monarquías absolutas que quedan en todo el planeta, bajo el poder, durante casi 47 años, del Sultán Qaboos, que cumplirá 77 años el próximo 18 de noviembre. Décano de los monarcas árabes, le salen acólitos hasta en Occidente, algo que no es extraño si Oman se compara, por ejemplo, con Yemen. El régimen omaní facilita su admiración gracias a la prosperidad apoyada en el petróleo pero también con motivo de una firme paz social coordinada con una hábil diplomacia internacional que ha logrado rentabilizar la geoestratégica ubicación del país con una querencia natural a la neutralidad y el diálogo. La apertura exterior guarda también sintonía con el clima de tolerancia que exhibe la llamada Suiza de Oriente Próximo —o la Suiza del desierto— vinculada a una rama del islam, el ibadismo, que reivindica el diálogo para solucionar cualquier conflicto. Vive y deja vivir. El credo ibadí también está resultando una eficaz vacuna contra el virus del fundamentalismo religioso, otra medalla más para Oman, “único oasis árabe sin yihadistas“. Así, la seguridad se encarga de completar otro de los valores que exhibe con orgullo el país musulmán, que también se postula como un paradisíaco y amable destino turístico.

Detenciones de blogueros, activistas y periodistas —que le llevan al puesto 126, de 180, en la clasificación mundial, realizada por Reporteros Sin Fronteras, de la libertad de prensa en el el mundo en el 2017—, ataques del régimen contra la libertad de expresión y asociación —entre otros abusos, según la denuncia de Amnistía Internacional— se encargan de protagonizar el lado oscuro de Omán, una parte que no se puede rehuir pese a que permanezca eclipsada ante la magnitud de los logros que expone la monarquía absoluta.

La preocupación por la situación del Sultanato de Omán, que de repente se ha extendido no sólo por la provincia salmantina sino que también por todo el país, ha llegado después de que la empresa minera Berkeley anunciara ayer una inversión de 120 millones de euros, “con el respaldo del fondo soberano de Omán“, para financiar la construcción de la mina de uranio de Retortillo. La noticia, que está teniendo una significativa difusión por parte de los medios de comunicación británicos, ha sido ampliada aquí por el digital Vozpópuli.

Y en la jornada de hoy, el senador territorial designado por las Cortes Valencianas, Carles Mulet (Compromís), se ha dirigido por escrito a Felipe VI, tras asegurar tener conocimiento de “las buenas relaciones del monarca con el sultán de aman (sic), quien suele felicitarle telefónicamente el 12 de octubre”, al surgirles las duda “de si la monarquía española ha podido interferir, intermediar entre el régimen  totalitario de Omán y los intereses de la empresa Berkeley para financiar un proyecto altamente nocivo para los intereses de Salamanca; ya que se pone en riesgo no su propia subsistencia económica en miles de empleos tradicionales, sino la salud personal. Por ello, como representante público, me gustaría ser conocedor si ha existido alguna intermediación, y si se ha recibido alguna compensación económica al respecto. En caso contrario, le animo a posicionarse públicamente en contra de este proyecto que atenta contra los intereses de “sus súbditos”.

En el escrito —que finaliza “atentamente, salud y república“— Mulet también detalla que el “anuncio de inversión de Omán en la polémica mina” ha surgido “días después de que el perfil oficial de Twitter de Berkeley usase fotografías de Felipe VI, como reclamo publicitario para sus fines”.

Por otro lado, en la jornada de ayer, Berkeley Minera España envió una nota de prensa a los medios para “anunciar que ha financiado completamente la mina de Salamanca y ahora activará las actividades de construcción, cumpliendo su promesa de creación de empleo y continuando el apoyo a la comunidad local”. Además recordó que la compañía acaba de recibir una “trituradora primaria”, algo que ha supuesto un “hito” en el avance de la iniciativa, ya que ahora tendrá “continuidad” con el desarrollo de la construcción y el “aumento” del número de personas empleadas: “Hasta la fecha, se han creado casi 70 puestos de trabajo, este número aumentará a 150 en los próximos meses. Durante el proyecto, se crearán más de 2.500 empleos directos e indirectos como resultado de la inversión de la Compañía en el área”. Además, explica que “la compañía ha invertido más de 70 millones de euros en la última década desarrollando el proyecto de Salamanca con un equipo de profesionales íntegramente españoles y bajo los más altos estándares de salud, seguridad y medio ambiente del mundo, e invertiremos otros 250 millones de euros en los próximos años. El proyecto ha sido desarrollado en colaboración con compañías de ingeniería líderes como OHL y Ferrovial. La Compañía ha obtenido más de 100 permisos e informes favorables de relevantes autoridades españolas y administraciones europeas, lo que garantiza su sostenibilidad”.

Por último, incluyen un entrecomillado de “Paul Atherley, Managing Director“:
“Estamos encantados de que el proyecto Salamanca esté totalmente financiado hasta la producción. Seguimos teniendo el apoyo local hacia el proyecto y continuaremos reclutando preferentemente personal del área local, rejuveneciendo a una comunidad gravemente afectada por el desempleo a largo plazo. Hasta la fecha, hemos recibido solicitudes de empleo del 25% de los vecinos de los municipios que rodean el proyecto, y hemos impartido formación especializada a más de 120 residentes locales, dotándoles de las competencias especializadas necesarias para los 450 puestos de trabajo directos que el proyecto creará. Debido a la cantidad de empleos que generará el proyecto, será uno de los mayores contribuyentes a los ingresos públicos del gobierno, un estímulo importante para los negocios y creará unos 2.000 empleos indirectos en toda la comunidad. Estamos muy orgullosos de todo lo que nuestro equipo ha logrado hasta la fecha, el equipo que se encuentra en el emplazamiento de la mina es todo español, muy talentoso y comprometido con un proyecto que rejuvenecerá la zona. Esperamos que este equipo crezca en los próximos meses”.

Poco después, Stop Uranio ha respondido a Berkeley con otro comunicado en el que incluso se menciona a Kim Jong-un, algo que ha hecho gracia a Ser Salamanca.

Comunicado íntegro de Stop Uranio:

“La empresa Berkeley Minera España S.L. anuncia que ha logrado financiación por un importe de 100 millones de euros para abrir la mina de uranio de Retortillo (Salamanca). Lo que no puede anunciar es la apertura de la misma pues carece de los permisos necesarios para ello (Licencia Urbanística y Autorización de construcción de la Planta de beneficio de mineral). 

Con esos 100 millones no tiene dinero suficiente ni para restaurar el destrozo que ocasione, ya que ENUSA ha anunciado una inversión de 150 millones de euros para la restauración de Saelices el Chico 16 años después de haberla cerrado. La empresa minera ha tenido que recurrir a un país árabe, el sultanato de Omán, para conseguir fondos para su proyecto en Salamanca, porque nadie en Europa o Estados Unidos se fía de una empresa que lleva 5 años anunciando la apertura inmediata de la mina y todavía no se sabe cuando logrará vender un gramo de uranio.

Está por ver si es cierta la noticia que ahora se anuncia, pues la falta de credibilidad de Berkeley es palpable comprobando como comunicado tras comunicado engorda las cifras de su negocio. Ahora asegura que tiene más de 100 permisos, cuando hace unos meses eran 80. Que se sepa en estos meses sólo han conseguido la Autorización de uso excepcional en suelo rústico, que no le sirve de nada ante la imposibilidad de lograr la Licencia Urbanística del Ayuntamiento de Retortillo. 

Los empleos que va a crear Berkeley también han engordado con el paso del tiempo. Ahora habla de 450 empleos directos y más de 2.000 indirectos cuando el proyecto presentado ante las Administraciones Públicas contemplaba la creación de 200 puestos de trabajo. No sabemos a qué se debe ese aumento en el número de empleos a generar por la mina, como no sea, claro está, por la permanente campaña para atraerse a la población local que se muestra escéptica ante la apertura de la única mina de uranio a cielo abierto de Europa. 

La localización de la mina en Europa también le sirve a Berkeley como reclamo para su proyecto, pero conviene recordar que la Comisión Europea ha reiterado en varias ocasiones que España y la minera no han suministrado información suficiente sobre una instalación radiactiva que afecta a un espacio protegido por Red Natura y tendrá efectos transfronterizos en Portugal. 

El humo que vende Berkeley se difuminará en el momento que la Audiencia Nacional resuelva el recurso contencioso administrativo presentado por EQUO y Ecologistas en Acción por la Autorización previa de la Planta de beneficio de Mineral. Este recurso, que lleva más de año y medio pendiente de resolución, tiene a Berkeley contra las cuerdas, y una vez que la Justicia lo resuelva, ni Kim Jong-un será capaz de invertir en un proyecto tan destructivo para Salamanca.

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