Infografía. Valores promedios del tungsteno APT en US dollars por MTU de WO3.

  • Enero 2000: 53$
  • Enero 2001: 85$
  • Enero 2002: 66$
  • Enero 2003: 52$
  • Enero 2004: 65$
  • Enero 2005: 95$
  • Enero 2006: 263$
  • Enero 2007: 249$
  • Enero 2008: 235$
  • Enero 2009: 220$
  • Enero 2010: 200$
  • Enero 2011: 338$
  • Enero 2012: 438$
  • Enero 2013: 297$
  • Enero 2014: 375$
  • Enero 2015: 291$
  • Enero 2016: 171$
  • Enero 2017: 193$

La compañía irlandesa Ormonde Mining, que a través de una filial controla el 30 por ciento de las acciones de Saloro —empresa minera fundada en España en 2004 y que ostenta la titularidad de la concesión para el proyecto de wolframio de Barruecopardo— ha anunciado en un comunicado el retraso de la puesta en marcha de la iniciativa minera en la localidad salmantina hasta “mediados de 2018”.

El medio de Reino Unido especializado en inversión ‘Proactive Investors’, en un artículo firmado por Philip Whiterow, ha explicado que el motivo ha sido la debilidad en el precio del wolframio: “Ormonde Mining plc (LON:ORM) has put back the commissioning of its Barruecopardo tungsten mine due to the weakness in the price of the metal”.

Como se puede observar en la infografía realizada por Salamanca News, 2017 sigue con los bajos precios históricos de las principales formas del wolframio, también conocido como tungsteno, en el complicado mercado internacional. Ninguna señal hace esperar tampoco a los inversores la llegada de inminentes e importantes subidas. La asombrosa escalada registrada entre 2011 y 2014 tuvo picos mensuales incluso por encima de los 450 dolares —US$ por MTU de W03 en APT, una de las formas más conocidas en las que cotiza el metal—. Muy lejos de la pasajera bonanza, la actualidad se traduce en una cotización que ronda los 200 euros, una cifra inaceptable para un sector que, de esta forma, se enfrenta nada menos que a los precios más bajos desde 2005.

De celebrar unos increíbles 450 dolares a luchar para defender los 200, un soporte que todavía sigue siendo clave en la actualidad pese a que desde 2005 solamente ha tenido protagonismo en 2009, en un breve retroceso estival en la cotización que además de no comprometer la tendencia alcista iniciada en junio de 2005, tras romper la barrera de los 100 dolares, se tradujo después en un violento giro al alza del precio que no paró hasta conquistar los cielos en junio de 2011. Hasta que la perforación del suelo consolidado en el rango de entre los 250 y los 300 dolares, materializada en el primer semestre de 2015, confirmó la tendencia bajista que comenzó en junio de 2014. El cuchillo no dejó de caer hasta febrero de 2016, tras encender todas las alarmas con una cotización del wolframio que llegó a tocar mínimos de 162 dolares.

Tan asombrosa o más que los giros en la evolución en el precio del wolframio, es la de Ormonde Mining, sociedad que cotiza en la Bolsa de Londres. Lejos de las más de 22 GBX por acción en mayo de 2006 y las casi 12 en febrero de 2012, en la jornada de hoy la empresa cotiza en el rango de 1,40-1,50. Y eso que la Bolsa de Londres se mueve en máximos históricos, como Wall Street.

Según reconoce en el comunicado, no espera una importante subida inminente en la cotización del wolframio, aunque el optimismo sí aparece fuera del corto plazo. Una perspectiva “positiva”  a “medio y largo plazo”, con previsión, incluso, de “aumentos sustanciales de los precios”, es el pronóstico que realiza la compañía minera irlandesa,

Ormonde Mining vinculó la caída de la cotización del wolframio con, entre otros factores, el período de debilitamiento general de los precios de las materias primas, una tendencia que ha sido más grave en el caso del wolframio como resultado de la relevante bajada en su uso en el sector energético, en especial, en relación a la importante reducción de la actividad perforadora petrolera de Estados Unidos, una tendencia, que, sin embargo, subraya, se ha dado la vuelta recientemente.

En cualquier caso, la compañía irlandesa también se esfuerza por transmitir en el comunicado el mensaje de que la mina de Barruecopardo sigue avanzando. En este sentido, el director general de Ormonde, Steve Nicol, adelantó y valoró como un “hito” la finalización de los trámites preceptivos para la adquisición de todas las tierras necesarias para desarrollar la mina.

Saloro “celebró” en Barruecopardo la concesión de la explotación minera el 18 de marzo de 2015, en un acto que tuvo un potente respaldo político de las administraciones locales de la comarca, provinciales y regionales. La lógica trascendencia mediática que también tuvo la convocatoria, fue aprovechada por anunciar una inversión de 50 millones de euros en un proyecto “que generará alrededor de 300 puestos de trabajo (entre directos e indirectos)”.

Fragmento literal de la nota de prensa, que puede consultarse de forma íntegra en la página web de Saloro: “Saloro invertirá 50 millones de euros para poner en marcha el proyecto minero de Barruecopardo, que prevé unos costes totales de más de 200 millones de euros durante los primeros nueve años (prorrogables a 15 ó 20 años), la mayor parte de los cuales se destinarán al pago de las nóminas y servicios locales. En términos de creación de empleo, la compañía generará 110 puestos de trabajo directos y previsiblemente más de 200 indirectos. El director general de Saloro, Stephen Nicol, expresó su agradecimiento por el apoyo recibido por parte de todas las administraciones implicadas en el proceso para la obtención de los permisos y, así como por la buena acogida recibida por parte de los vecinos de Barruecopardo durante todo el proceso“.

Tras explicar que la concesión de explotación minera de wolframio “supone la culminación de todos los trámites administrativos preceptivos, previos al inicio de la construcción y preparación de las instalaciones necesarias para el correcto aprovechamiento del recurso minero”, se aseguró a los vecinos, políticos y medios “que Saloro abrirá después de Semana Santa el proceso de selección del personal que trabajará en la construcción de la mina y, posteriormente durante la actividad extractiva del wolframio. Los interesados podrán enviar o presentar sus currículos en la sede que la compañía tiene en el municipio de Barruecopardo”.

Activa desde comienzos del siglo XX, la mina de wolframio de Barruecopardo cerró en 1982. Su reapertura ha generado una enorme expectación en la zona, muy necesitada de inversiones económicas como las anunciadas. La puesta en marcha de bolsa de empleo, encargada a la Empresa de Trabajo Temporal ‘Randstad’, recibió una avalancha de solicitudes de personas, de los pueblos de la comarca y toda la provincia. La repercusión también fue regional e incluso nacional, dado el elevado número de los potenciales puestos de trabajo.

En relación a los restantes accionistas de Saloro, cabe destacar que, según señalan en la web, el principal es  “OCM Luxembourg Tungsten Holdings S.a.r.l. (70%), una empresa propiedad de fondos de inversión gestionados por Oaktree Capital Management, L.P. (“Oaktree“). Oaktree es una empresa líder mundial en gestión de inversiones, especializada en inversiones alternativas, que a 30 de junio de 2016 gestionaba activos por valor de 98.000 millones de dólares (USA)”.

El wolframio es el metal con el punto de fusión más alto, ya que el paso de sólido a líquido tiene lugar a una temperatura por encima de los 3.400º centígrados, una cualidad que, por ejemplo, orienta uno de sus destinos comerciales principales hacia aplicaciones de todo tipo pero que trabajan con temperaturas muy elevadas, como, entre otros productos, componentes para lámparas, como los filamentos, o piezas para hornos. La bola que hay en la punta de los bolígrafos también lleva tungsteno —carburo de tungsteno—, al igual que también se puede encontrar en otros muchos artículos, desde microscopios, dardos o utensilios de pesca, hasta herramientas de uso industrial, en el sector de la automoción, aeronáutica, la fabricación de teléfonos móviles o relojes, o en aplicaciones militares donde la dureza del metal, en su forma de carburo de tungsteno, puede ser utilizada tanto para realizar armas antitanques, proyectiles que son endurecidos con el wolframio, como para blindar los carros de combate, un uso que fue popularizado en la Segunda Guerra Mundial. Los principales minerales en los que aparece el tungsteno en la naturaleza son wolframita y scheelita.

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